Dialogando en el Café Salambó

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domingo, 12 de julio de 2015

Kassel no invita a la lógica.



Kassel no invita a la lógica
Enrique Vila-Matas
Barcelona, 1ª edición, febrero de 2014
Colección Biblioteca Breve
Editorial Seix Barral S.A.

ISBN: 978-84-322-2113-2


Cuando compro un libro de uno de mis autores predilectos, o un libro de un autor no necesariamente predilecto pero cuya obra me llega en un momento oportuno, o tiene una significación especial para mí, a falta de la firma, tengo la costumbre de escribir yo algo en la primera o la segunda página en blanco. Una frase, un pensamiento, una expectativa de la lectura, una anécdota personal que guarde relación con el libro o con el autor… En este caso, Vila-Matas, es uno de mis predilectos desde hace mucho tiempo y lo que escribí esta vez y en este libro, observen el título antes de seguir leyendo, fue lo siguiente: Ni tú tampoco, por eso me interesas…
Vila-Matas, un maestro entre otras cosas del género híbrido suele avisar con sus títulos, estos advierten de algo, sus libros significan ya desde el mismo título y en esta ocasión vuelve a hacerlo. Kassel invita tan poco a la lógica como el mismo resultado de este libro raro, desconcertante, mestizo, reflexivo, atrevido y en esa línea tan suya de utilizar y citar teorías con la sabia intención de perderlas después o contradecirlas al mismo tiempo. Quizás este sea el libro más ilógico e irreverente de Vila-Matas, tanto, que puede resultar lógico que yo sea incapaz de explicarlo como merecería la ocasión, pero este siempre es un riesgo que corremos los lectores pertinaces de su obra.
El libro empieza con un McGuffin, un fenómeno de lábil descripción atribuido a Alfred Hitchcock y que vendría a ser una excusa argumental para desarrollar una historia que en realidad, carece de relevancia por sí misma. Una especie de consigna o performance literaria, en este caso consistente en pasar unos días sentado en la mesa de un restaurante chino de la ciudad de Kassel, escribiendo ante los ojos del público que pueda pasar por allí. El escritor y la escritura, convertidos en una atracción expositiva y casi circense. Yo, que tantos hombres había sido (pensé parodiando a Borges), era ahora tan sólo un escritor residente al que habían invitado para que montara un número chino. Hasta aquí, el McGuffin del libro. Pero la verdad es que esto no deja de ser una excusa para el verdadero propósito, que es participar, a su albedrío, en la Documenta, feria de arte contemporáneo. Y pergeñar, quien sabe, fruto de su experiencia allí, el texto de su conferencia soñada: “La conferencia sin nadie”, la conferencia sin público. Mientras tanto, descubrir la solución al misterio del universo, interconectarse con una atmósfera empapada de arte, descubrir, una vez más quizás, para qué escribimos: Se escribe para atar al lector, para adueñarse de él, para seducirlo, para subyugarlo, para entrar en el espíritu de otro y quedarse allí, para conmocionarlo, para conquistarlo…  lo que no deja de ser una de las claves para entender la esencia de Vila-Matas, su capacidad para convertir la escritura en un juego, un juego de transvases de identidades, lo excitante de ser otro, de convertirse en otro. Mientras tanto, pasear sin rumbo disfrutando de los equívocos aparentes del arte, disfrutar de la con-fusión que nos propone, visitar exposiciones, bailes invisibles, tropezar con idiomas inexistentes, ver en definitiva la vida desde un ángulo único e inaudito. Un ángulo duchampiano, de conjeturas intelectuales, del placer de la estética en sí misma, sin otro propósito que la estética misma, el amor al arte… la única salvación posible del espíritu. Este es el viaje poliédrico que nos propone este monstruo de siete cabezas que siempre querrá, como Kafka, como Mallarmé o como Joyce, hacer de su vida, literatura, porque fuera de ella le parece, nos parece, inconcebible.
La escritura de Vila-Matas es provocadora y nutritiva. Vila-Matas invita a un replanteamiento constante de la literatura y sus tópicos, una nueva forma de entender la lectura y los géneros, provoca el tener un lápiz avizor para emborronar sus márgenes con notas que actúan de auto psicoanálisis del acto literario. Y es nutritiva su lectura porque te impulsa a su vez a sumarte a la fiesta de la escritura, con sus consiguientes resacas.
Yo les invito a este paseo mágico por Kassel, de la mano de este autor, que como la Documenta, alejado de las leyes del mercado, sin embargo ha conseguido el meritorio y difícil logro de tener un público fiel, consolidado, creciente, que ha conseguido ser un autor, ya de culto.

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